Peter Bruegel el Viejo, Trampa para pájaros.

Arte y diseño, Bruegel Trampa para pájaros

Paisaje nevado con patinadores y trampa para pájaros, de Peter Bruegel el Viejo, 1565. Analizamos una obra muy invernal de uno de mis pintores flamencos favoritos.


Hoy os propongo un ejercicio de mindfullness observando un cuadro en nuestro apartado de Arte y Diseño. Contemplar una obra de arte, y en concreto una escena de Bruegel, es un ejercicio de meditación y atención plena que nos aportará grandes beneficios. Veréis que al final, analizando el cuadro, encontraremos un sentido más profundo a lo que vemos a simple vista.

Esta obra es una de las más representativas de Peter Bruegel el Viejo y el epítome del género de invierno. Vemos casas y una iglesia de un pequeño pueblo del SXVI en los Países Bajos dividido a izquierda y derecha por un río helado, cuyo curso se pierde y difumina en la distancia. El sol no se ve pero, por la luz, deducimos que es media tarde. Los habitantes han salido a aprovechar el rato de calor que les brinda esta hora del día, antes de que anochezca y el frío se intensifique. Algunos patinan sobre el hielo, jugando con palos y peonzas, otros parece que participan en una carrera. Se observa un ambiente de diversión al aire libre. Una madre ha llevado a su hijo/a a aprender a patinar. Un par de niños intentan mantener el equilibrio con los brazos extendidos.

Se muestra la cara amable del invierno, con el río helado como un atractivo parque de atracciones. El exquisito tratamiento de la luz ayuda a transmitir este ambiente brillante y acogedor.

Pero observamos una transición contrastada e inquietante de lado a lado del río. Hace falta tener el ojo bien entrenado para ello pero, si nos fijamos, mientras los colores predominantes de la izquierda son el ocre y el dorado, a la derecha usa tonos azules, violetas y grises. Es una transición muy sutil que nos muestra un lado más hostil de la panorámica.


En el lado derecho, en primer plano, apreciamos a un grupo de pájaros que intentan comer las semillas que alguien ha dejado debajo de una trampa. A lo alto del árbol, un pájaro más grande observa advirtiendo el peligro con la esperanza de que caigan en la trampa. Un par de pájaros vuelan entre ambas escenas dotando de un equilibrio brillante a la pieza. Están en lo alto, sin tomar parte.

De la trampa sale un hilo que lleva a una ventana de la casa situada más a la derecha. No lo vemos pero sabemos que hay alguien allí observando paciente que se pose el mayor número de pájaros debajo de la madera para activar la trampa.


¿Qué quiere decirnos Bruegel?

La tensión de la escena derecha se traslada a la izquierda, donde personas patinan sobre un hielo que puede romperse o sobre el que pueden resbalar. Nadie en el cuadro es consciente del peligro, excepto el cuervo, que representa al Diablo desde un punto de vista bíblico. Por lo tanto, la pintura es una advertencia para el observador contra la tentación del Diablo.


Pero Bruegel va más allá. Las personas se disponen al hielo igual que lo hacen los pájaros a la trampa. Y los dos tienen un observador que espera: el pájaro del árbol que representa al Diablo y la iglesia, que representa a Dios.

Esta interpretación la encontramos en la Biblia:

“Porque entre mi gente hay hombres malvados que acechan como cazadores de aves, poniendo trampas y trampas para atrapar hombres. Como una red está llena de pájaros, sus casas están llenas de engaño.”

(Jenremiah 5:26-27)



Normalmente este cuadro está en Bruselas pero desde octubre lo podéis ver en el Palacio de Gaviria de Madrid.

📷 Museo del prado
Fuente del texto Taschen

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