Can Valero y otras barriadas obreras de Montjuïc

La montaña de Montjuïc es un promontorio con una altura de 173 metros sobre el nivel del mar, cercano al centro de la ciudad, que le debe su nombre al antiguo cementerio judío medieval.

Una montaña nefasta para la ciudad a lo largo de su historia ya que en ella se encontraba el castillo militar desde donde Barcelona fue bombardeada en varias ocasiones.

Montjuïc era un buen lugar para establecerse cuando uno acababa de llegar a la ciudad en busca de trabajo y no podía comprar un piso o pagar un alquiler.

La única manera que tenían de dormir bajo techo era construir una barraca o chabola en un lugar cercano a la ciudad para poder ir a trabajar cada día sin que les quedase muy lejos el lugar de trabajo.

Familias que llegaron de tierras lejanas en busca de una vida mejor formaron barriadas de barracas en diferentes puntos de la montaña.

Barriadas que no disponían de los servicios básicos de luz, agua, gas, centro asistencial sanitario, ni escuela para sus hijos.

En esas condiciones malvivían miles de familias con un único pensamiento, el de sobrevivir a la espera de un futuro mejor lejos de sus tierras de origen.

Con el tiempo el ayuntamiento de turno intervenía para hacer llegar la educación a los hijos de los obreros que malvivían en calles de tierra y barro, donde la miseria estaba presente día a día, pero donde seguro eran felices jugando libres por la montaña y estudiando dentro de los tranvías destartalados que estaban situados en la barriada de Can Valero, justo detrás del Estadi Olímpic de Montjuïc.

En este vídeo de una secuencia de la película Los Tarantos del director Rovira Beleta, podemos ver a Carmen Amaya al cante y al baile en una de las barriadas de Montjuïc.

Texto: Jordi Fernández Ramos
Fotografías: Autor desconocido

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