8 curiosidades sobre el Passeig de Sant Joan de Barcelona

El Passeig de Sant Joan, desde Arc de Triomf hasta Travessera de Gràcia, es una calle de Barcelona que cruza los distritos del Eixample y Gràcia. Se le dio este nombre en recuerdo del antiguo paseo de Sant Joan o paseo Nuevo, empezado en el año 1795 y acabado en 1802, que bordeaba la explanada de la Ciudadela, y que desapareció al ser derribada la fortaleza.

En los últimos años hemos visto el renacer de esta calle que era habitualmente cruzada por hordas de turistas de Barcelona en busca de la Sagrada Familia pero que pocos se paraban a observar. Los tramos peatonales, las reformas urbanísticas, las agradables sombras de los árboles a lado y lado y el alto número de nuevos y modernos restaurantes está convirtiendo el Passeig de Sant Joan en una cita ineludible que debemos incluir en nuestros paseos, vermús y rutas por la ciudad. Os cuento algunas de las curiosidades que van a hacerla mucho más interesante.

1. Biblioteca Arus y la tercera estatua de la Libertad – Passeig de Sant Joan 26

¿Sabías que en Barcelona está la tercera estatua de la Libertad? La primera y la más grande la encontramos en Nueva York (1886), la segunda está en Île aux Cygnes, en París (1889) y la tercera está en Barcelona (1894), en lo alto de la imponente escalera que da la entrada a la Biblioteca Arus, la primera biblioteca de caracter público de Barcelona. Está firmada por el escultor LL. Razzuoli.

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Esta biblioteca fue concedida a sus ciudadanos por su propietario Rosend Arús i Arderiu (1845-1891), 33 grado del ritual masónico escocés y fundador de la logia catalanista Avant núm. 149 (1880), la Gran Llotja Simbòlica Departamental de Catalunya (1885) y la Gran Llotja Simbòlica Catalana Balear (1886).

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Además, esta biblioteca posee una de las mayores colecciones de Sherlock Holmes.

2. El Templo de L’Eixample – Bailen 68

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Si la arquitectura clásica inspiró el neoclasicismo y a principios del siglo XX se construyeron la fachada neogótica de la Catedral o el puente que une la Casa de los Canónigos con el Palau de la Generalitat, no es extraño que, de golpe, en medio de L’Eixample, nos encontremos unas columnas corintias, coronadas por una cubierta típica de templo griego o romano. Este edificio fue construido a finales del siglo XIX por los hermanos Masriera, artistas y escultores, que en un ataque de megalomanía pensaron en reproducir un templo clásico para hacer su taller. Entonces empezaba a existir la conciencia del pasado de la ciudad y la necesidad de conservar el patrimonio histórico, y en este contexto se entiende la peculiar decisión de los hermanos. El arquitecto encargado de alzar el templo fue Josep Vilaseca, autor, también, del Arco de Triunfo y del monumento a Anselm Clavé del paseo de Sant Joan, o la también peculiar Casa de los Paraguas de La Rambla.

Vilaseca y los hermanos Masriera se inspiraron en el templo romano de Augusto que, escondido en la trama medieval del centro del barrio Gòtic, había salido a la luz años antes. Lo que había (y todavía hay) son unas columnas que habían servido como estructura del edificio del Centro Excursionista de Cataluña, que una remodelación de Domènech i Montaner dejó a la vista.

En un primer momento, después de perder la función inicial que tenía el edificio, se convirtió en un teatro, y hoy en día, es la sede de una congregación religiosa.

 

3. La iglesia Salesas – Passeig de Sant Joan, cruce Valencia (1877)

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La iglesia y convento de Les Salesas es un conjunto formado por la iglesia y el antiguo convento de las monjas salesas de la Orden de la Visitación. Está considerada como la obra más importante de Joan Martorell i Montells. Las obras del convento se iniciaron en 1877 y la iglesia fue edificada entre 1882 y 1885; actualmente es la parroquia de San Francisco de Sales.  El antiguo convento, construido en piedra y ladrillo visto, se desarrolla siguiendo el perímetro del solar dejando en su interior un patio y un claustro porticado que se cierra con respecto al exterior. La iglesia está situada en el eje del conjunto, presidiéndolo, siendo uno de los más bellos ejemplares neogóticos de Barcelona, con una clara influencia neomudéjar.
El maestro de obras de la iglesia fue Pere Bassegoda i Mateu. Según, su hermano, el arquitecto Joan Bassegoda, en ciertas fases de la obra se contó con la participación de Antoni Gaudí, quién en aquella época era discípulo y ayudante de Joan Martorell, por lo tanto, el artesonado central del techo de la iglesia podría ser obra de Gaudí.
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En 1909, durante la semana trágica, la iglesia y el convento resultaron muy dañados, pero años más tarde vino lo peor. En julio de 1936 la iglesia y el convento fueron incendiados, y se desenterraron los cuerpos momificados de algunas monjas, que fueron expuestos en la puerta.

4. Los “Bancos – Biblioteca” – Passeig de Sant Joan (1930-1950) entre Provenza y Diagonal

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En 1930 se instalaron en el Paseo de Sant Joan unos curiosos bancos diseñados por Félix de Azúa que contenían libros de lectura libre y gratuita en su interior, los llamados «bancos-biblioteca», dispensados por un funcionario. Después de la Guerra Civil los bancos perdieron su función y en 1950 desaparecieron en una reforma del paseo.

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5. La casa Macaya – Passeig de Sant Joan, 108 (1901)

bcn puig i cadafalchEsta bella y modernista casa recibe su nombre del industrial catalán que la encargó construir como su residencia familiar al arquitecto Josep Puig i CadafalchPero una de las mayores curiosidades que nos muestra su arco de entrada es la representación de un hombre pedaleando sobre una bicicleta. Esta se encuentra en el capitel izquierdo de su entrada principal y fue el homenaje que al arquitecto realizó Eusebi Arnau ya que aquel se desplazaba de este modo entre sus dos obras principales en ese momento, la Casa Macaya y la Casa Ametller del Paseo de Gracia. El edificio es hoy propiedad de una entidad financiera.

 

6. La fuente de Hércules – Passeig de Sant Joan, cruce Còrsega (1929)

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El valor principal de la Fuente de Hércules consiste en ser la fuente ornamental más antigua de la ciudad que se conserva en nuestros días. El origen se sitúa al final del siglo XVIII y principios del Siglo XIX, con motivo de los trabajos para subsanar el abastecimiento de agua a la ciudad. La fuente se construyó en el antiguo Paseo de la Explanada frente a la antigua fortaleza militar de la Ciudadela, que correspondería con la actual calle Comercio. El paseo fue idea del capitán general de Cataluña, Agustín de Lancaster que quería crear una zona lúdica entre la fortaleza y las primeras casas de la ciudad. La primera piedra se colocó el 28 de agosto de 1797 y la duración de las obras duraron cinco años.

A lo largo del paseo además de la Fuente de Hércules, se instalaron tres fuentes más dedicadas a personajes mitológicos, (estas fuentes desaparecieron con los trabajos de urbanización del parque de la Ciudadela). La primera dedicada a Fortis, luchando con un tritón; la segunda mostraba a Nereida cabalgando sobre un delfín y la tercera dedicada a Aretusa, una ninfa de la diosa Diana.

 

7. Estatua de Caperucita Roja  – Passeig de Sant Joan / Entre Còrsega y Roselló(1921)

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Paseando por los jardines del Passeig de Sant Joan, entre las calles Còrsega y Roselló de Barcelona, nos encontramos una fuente de agua potable dedicada al famoso cuento infantil de Caperucita Roja. La fuente incluye una escultura de bronce, obra de 1921 de Josep Tenas i Avilés. El escultor tomo como modelo a su sobrina Ramona Tenas Casajuana (Barcelona 1914), que con el tiempo se casó con el arquitecto Fernando Slöcker.

Caperucita Roja es un cuento infantil de Charles Perrault (Francia, 1628- 1703), cuya moraleja es advertir a las niñas de que no deben hablar ni alejarse con desconocidos.

 

8. Pabellón de lectura  – Passeig de Sant Joan / Travessera de Gràcia. (1929-1950’s)

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El tramo de Passeig de Sant Joan que va de Diagonal hasta Travessera de Gràcia tuvo en los años 1930’s una una indudable relación con la cultura y la lectura. Por un lado, los nombrados bancos biblioteca que se instalaron con la reforma y el enjardinado del paseo, se anunciaba la renovación total del alumbrado público y la apertura de un pabellón donde el ciudadano tenía acceso a toda la prensa diaria para su lectura. Disponía de dos pequeños lavabos en su interior.
Al terminar la Guerra Civil, el panorama cambió radicalmente y la implacable censura hizo que la lectura, que solamente ensalzaba el régimen, dejara de tener interés para la mayoría de los ciudadanos. El pabellón pasó a ser usado como almacén para guardar los utensilios de los jardineros del paseo hasta que finalmente quedó hecho escombros.

 

 

2 comentarios

  1. avatar
    Posted by Manuel Saladich Claramunt| 25 mayo, 2016 |Responder

    Es mi barrio, adoptivo, bien es cierto, pero… uno no es de donde nace sino del lugar en el que ama vivir.

  2. avatar
    Posted by urbanexplorerapp| 25 mayo, 2016 |Responder

    Exacto Manuel! Espero que lo disfrutes. Es un lugar precioso con mucha historia.

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